Vestuario-2
Vestimenta basada en una foto a finales S. XIX
La mujer lleva un sombreo de paja o centeno cuya base está rodeada de una cinta ne
gra, al igual que el borde del ala. Al lado derecho lleva un adorno de flores La función de este sombrero es la de llevar la carga.
La toca abrochada debajo de la barbilla le cubre los hombros, llegando a medio pecho. Lleva una blusa de manga corta. Justillo con asilla y ajustado con cordones.
La vestimenta del hombre Consta de montera con lazos de adorno o escarapela.
Chaleco, camisa y polainas, constituye el padrón base de la vestimenta masculina de Lanzarote.
Vestimenta tradicional S. XVIII y XIX
Aparecen en todos los testamentos y actas notariales ya que antiguamente las prend
as de vestir eran de tanto valor que se heredaban y pasaban de padres a hijos.
La pieza más característica es el sombrero de pelo. Bajo él manto y saya que es sin lugar a dudas el vestido más peculiar y general de toda Canarias.
Pañuelo amarrado bajo la barbilla utilizando también pañuelo de hombros o desflecado.
Blusa de manga larga. El color del justillo puede ser encarnado, azul, negro o blanco.
Las faldas de lana de colores eran generalmente en marrones, negras y azules.
En el hombre lo más característico es el chaleco decorado en la espalda con una cenefa de triángulos. Este detalle es típico de las islas orientales. La base de la vestimenta masculina es siempre la misma: calzón, camisa, montera y polainas.
Información
El 28 de Abril de 1996 se presenta en en el Auditorio de los Jameos del Agua la
s vestimentas tradicionales de Lanzarote de los Siglos XVIII y principios del XIX, fruto de una intensa tarea de investigación realizada por D. Ricardo Reguera, la agrupación incorpora a su vestuario un nuevo modelo de vestimenta en el que se muestra una variada representación de las vestimentas tradicionales en Lanzarote durante los siglos XVIII y XIX.
Hay que destacar las intervenciones de:.
Presidenta de la Agrupación F. Malpaís de la Corona.
Se ha podido constatar cómo la vestimenta masculina, que estaba muy generalizada en toda la población de la isla, no sufrió grandes modificaciones con el paso de los años, pudiendo asegurar que desde el siglo XVIII hasta finales del XIX el hombre vestía en base a un mismo modelo en el que incluía o excluía determinadas piezas como: marselleses, calzones, chaquetillas y distintos tipos de chalecos.
En cambio, en la mujer la generalización no era tan evidente y con el paso de los años los cambios se producían con bastante frecuencia, teniendo constancia de al menos cuatro variaciones o modelos de trajes tradicionales femeninos de diario en Lanzarote entre finales del XVIII y mediados del XIX. Como aspecto novedoso se destaca en la mujer el uso de monteras, mantillas, sombreros de pelo, mantos y faldas lisas.








































